SECCION 4
MAPA CONCEPTUAL DEL IMPACTO
AMBIENTAL Y EL DESARRROLLO ECONOMICO
ACTIVIDAD 3 ARTICULO PERSONAL
SOBRE LAS LECCIONES APRENDIDAS.
ACTIVIDAD 2
IMPACTOS AMBIENTALES
El impacto ambiental inmediato de los asentamientos urbanos
deriva del cambio de uso del suelo, además de los procesos locales de
contaminación. Sus impactos directos son de mucho mayor alcance que los
indirectos. Para su funcionamiento, las ciudades realizan intercambios
materiales y energéticos con un territorio muy amplio, contiguo o lejano. La
ciudad requiere agua, alimentos y energía para sostener sus procesos. Como resultado
del consumo o transformación de bienes y servicios, las ciudades generan
copiosas cantidades de residuos sólidos y líquidos, además de contaminantes de
la atmósfera, que afectan ecosistemas locales y distantes. El territorio
necesario para la sustentación de un asentamiento urbano configura lo que se denomina
su "huella ecológica".
Los impactos indirectos son también de gran envergadura. En
la medida en que las ciudades concentran la demanda de bienes y servicios,
inciden en la dinámica productiva y ambiental de zonas rurales, de otras zonas
urbanas distantes e incluso de áreas localizadas en otros países. El proceso de
urbanización de la población genera además impactos culturales, entre los que
figuran la transformación de hábitos de consumo y la alienación de los
ciudadanos de su entorno natural. En el medio urbano se pierde la transparencia
de las relaciones con los bienes y servicios ambientales que aportan los
ecosistemas naturales.
Impactos ambientales de las actividades industriales.
Dentro de los asentamientos urbanos, la actividad industrial
es una de las que genera mayores impactos ambientales. De acuerdo con los
patrones históricos que determinaban la ubicación de la industria en los
lugares donde se encontraba disponible la mano de obra necesaria y,
simultáneamente, se encontraban los mercados para los productos industriales,
las actividades industriales tendieron a concentrarse en las ciudades,
preferentemente en las grandes ciudades.
Los efectos ambientales de dicha concentración se pusieron
rápidamente de manifiesto: generación de residuos sólidos, líquidos y gaseosos,
con la consiguiente contaminación del suelo, hídrica y atmosférica, así como
producción de daños o de amenazas de daños con motivo de la realización de
actividades que pueden calificarse como de alto riesgo y del manejo de
materiales y de residuos peligrosos. Las relaciones entre industria y medio
ambiente han venido cambiando, sin embargo, subsisten en muchas partes,
especialmente en los países en desarrollo como México, centros industriales que
presentan los problemas clásicos de la contaminación industrial. A estos
problemas de contaminación se agregan otros como la presión sobre los recursos
naturales, especialmente los recursos energéticos.
Impactos ambientales del transportes
El transporte está relacionado con diversos problemas
ambientales entre los que se encuentran: la emisión de contaminantes
atmosféricos; la generación de residuos como aceites, lubricantes, llantas,
chatarra y la generación de ruido. Las actividades relacionadas con el
transporte representan la fuente más importante de contaminación de la
atmósfera, especialmente en los grandes asentamientos humanos. Esto es claro en
el caso de México, donde el parque vehicular crece incluso a tasas mayores que
la población. Con acuerdo al Sexto Informe del Gobierno Federal 2006, en 1990
había 9 862 108 vehículos registrados en circulación, en el 2000 el número
ascendió a 15 611 916 vehículos, en el año 2004, el número se elevó a 20 878
438.
Por otro lado, en lo que se refiere a la edad de la flota
vehicular del autotransporte público federal, en 2003 la distribución por
rangos de edad de las 257 mil unidades motrices, revela que el 38% tenía una
antigüedad inferior a 10 años, un 27% se ubicaba entre los 11 y los 20 años de
antigüedad, y el 35% sobrepasaba este límite de edad. Lo anterior significa que
poco menos de dos terceras partes de la flota de unidades motrices registradas
en 2003, continuaban operando a pesar de haber llegado al final de su vida útil
(que es de 10 años). Lo anterior –sin contar con una cantidad importante de
vehículos indocumentados de procedencia norteamericana- incrementa los efectos
negativos del transporte, ya que un mayor número de vehículos asociado con un
incremento en el número poblacional, así como un incremento de vehículos
viejos, tienen una importante participación en la emisión de contaminantes.
Impactos ambientales de los asentamientos rurales
La población rural vive por lo general del uso y manejo
directo de los ecosistemas, por ello el impacto ambiental de los asentamientos
rurales deriva sobre todo de los procesos productivos promovidos por los
actores locales, más que de los asentamientos mismos. La economía rural es
dual: se debe distinguir entre una producción comercial especializada y una
producción para la subsistencia basada en el aprovechamiento de una amplia gama
de especies silvestres y en el cultivo de una gran diversidad de plantas.
En el caso de la producción comercial especializada, los
ecosistemas naturales tienden a verse como elementos de libre apropiación y
transformación, para sustituirlos por terrenos nivelados para la producción de
monocultivos irrigados, que requieren maquinaria pesada e insumos químicos para
su buen desarrollo. De esta manera, las típicas zonas de producción agrícola
tecnificada y especializada carecen casi por completo de cualquier vestigio de
sus ecosistemas naturales originales. El caso es similar para las zonas que se
especializan en la ganadería, en donde la vegetación natural se erradica para
inducir extensos pastizales para los hatos de ganado, con excepción de las
zonas ganaderas del norte árido del país, en donde los animales ramonean
directamente la vegetación natural. Las presiones para emplear formas de
producción especializadas provienen de la población urbana, dada la necesidad
de producir grandes cantidades de productos primarios para satisfacer su
creciente demanda.
La producción agropecuaria para la subsistencia que
caracteriza la producción campesina, generalmente practicada en áreas
marginadas y en donde predominan los grupos indígenas, se basa en una
utilización diversificada de los ecosistemas naturales, con técnicas que con
frecuencia incorporan procesos de regeneración posterior de vegetación
secundaria. Esta producción se complementa con el aprovechamiento de una amplia
diversidad de especies silvestres, incluyendo animales de caza, lo que requiere
la persistencia de ecosistemas poco modificados. Aunque esta modalidad de
producción es mucho más favorable a la conservación del entorno natural, en el
último medio siglo también ha incidido en el deterioro de grandes extensiones
de bosques y selvas, en un medio social caracterizado por el crecimiento de la
población, la pobreza y la marginación, así como la transformación de patrones
culturales. Las relaciones entre la pobreza y el deterioro ambiental han sido
objeto de múltiples análisis, con frecuencia afectados por sesgos ideológicos.
En términos históricos, la pobreza y el deterioro ambiental se constituyen como
efectos interactuantes de un proceso de desarrollo insustentable.
La referida dualidad productiva del espacio rural mexicano no
excluye la presencia de múltiples modalidades intermedias, frecuentes en la
producción agropecuaria mexicana, sobre todo en los ejidos y en algunas
pequeñas propiedades. Una producción especializada en pequeña o mediana escala,
dirigida al mercado, coexiste y se complementa con procesos de autoconsumo, con
el uso ocasional de agroquímicos. La vegetación nativa persiste en aquellas
áreas difíciles de sembrar por razones topográficas o edáficas. En estos
modelos híbridos, la intensificación productiva depende de las condiciones del
mercado. En años de malos precios para los cultivos se deja la tierra sin
trabajar, por lo que se reviste de una vegetación secundaria pobre en especies.
Al persistir estas condiciones, la vegetación puede crecer y enriquecerse, pero
en algunos casos el productor reemplaza el cultivo por la ganadería extensiva,
sembrando pastos o permitiendo a los animales pastorear libremente en el
rastrojo y las malezas. Evidentemente, esta modalidad de producción no erradica
por completo la vegetación natural como en el caso de la producción
especializada e intensificada, pero tampoco depende de la conservación de
ecosistemas, como en el caso de la producción de subsistencia típica de los
sistemas campesinos.
Impactos ambientales de las actividades forestales
Dentro de este recuento de los impactos ambientales debe
incluirse el que corresponde a las actividades forestales, cuando ellas se
realizan de una manera insustentable. Los procesos de deforestación generan
importantes efectos ambientales negativos, que tienen que ver con el régimen
del agua y con el régimen del suelo, así como con la conservación de la
biodiversidad y con el régimen climático, para mencionar sólo las principales
consecuencias de la deforestación. Los factores que inciden en la pérdida de la
cubierta forestal y, por ende, de los recursos forestales que albergan son
complejos. Sin embargo, se reconocen como las principales presiones: la
conversión de las tierras forestales a otros usos (agrícolas, ganaderos o
urbanos); la extracción tanto legal como ilícita de productos forestales
(maderables y no maderables) ; los incendios, las plagas y las enfermedades
forestales. La perturbación de los ecosistemas forestales provoca cambios en la
constitución de la vegetación natural producidos por agentes destructores y
engloba deforestación, degradación y disturbio. La deforestación como una de
los principales impactos ambientales se considera como el cambio de uso del
suelo de forestal a no forestal en un período determinado, también puede
expresarse como la eliminación completa de áreas arboladas para dedicarlos a
usos del suelo no forestales.
Estos impactos negativos de las actividades humanas en las
áreas forestales ejercen una marcada influencia en la disminución de la
biodiversidad, en el tamaño y la variabilidad genética de las poblaciones
silvestres y en la pérdida irreversible de hábitats , ecosistemas y los ciclos
biogeoquímicos (suelo, agua y aire). Los cambios en el medio ambiente físico o
en la biota tienen notables efectos nocivos en la composición, la recuperación
y la productividad de los ecosistemas naturales, así como en el funcionamiento
de los sistemas socioeconómicos, en la salud y en el bienestar humano.
Impactos ambientales en las actividades pesqueras.
Las actividades pesqueras realizadas de manera insustentable
generan impactos ambientales adversos en la conservación de los propios
recursos pesqueros y de los ecosistemas acuáticos. Son varios los factores
involucrados entre los que destacan el crecimiento excesivo de la capacidad
pesquera, la captura incidental de especies asociadas, la escasa atención a la
captura realizada por las flotas de otros países en aguas patrimoniales, entre
otros.
La captura pesquera puede convertirse en una actividad
altamente perjudicial para los recursos pesqueros cuando se realiza de manera
inadecuada. Algunas de las consecuencias de la sobreexplotación pesquera son la
pérdida de productividad de la pesquería y su extinción comercial. Ello puede
resultar del efecto de la captura en tres propiedades básicas de las
poblaciones de las especies objetivo: su tamaño poblacional, estructuras de
tamaños y condición reproductiva. La pesca excesiva reduce de manera importante
la biomasa de la población, al remover ejemplares, esta disminución poblacional
provoca a lo largo del tiempo la reducción de su variabilidad genética. Los
efectos anteriores pueden repercutir en el potencial de recuperación y la
viabilidad a largo plazo de las poblaciones de las especies objetivo.

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