ACTIVIDADES DE LA SESION 1 A 4 POR LUIS LUGO
COMPROMISOS
PEDAGÓGICOS SOCIEDAD Y AMBIENTE
LUIS
ALBERTO LUGO GONZÁLEZ
LIC.
LINA M. WADNIPAR CANO
CORPORACIÓN
UNIVERSITARIA DEL CARIBE (CECAR)
FACULTAD
DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN
CIENCIAS
NATURALES Y EDUC. AMBIENTAL
MONTERÍA CÓRDOBA
2017
SESIÓN 1
1)
Uno de los objetivos de la educación ambiental
es que los individuos y las comunidades deben comprender la complejidad del
ambiente natural y el creado por el ser humano, resultado de este último de la
interacción de los factores biológicos, físico-químicos, sociales, económicos,
políticos y culturales para que se adquieran los conocimientos, valores,
actitudes, destrezas y habilidades que les permitan participar de manera
responsable, ética, afectiva en la previsión de la problemática en los cambios
climáticos; desde esta perspectiva la educación ambiental contribuirá a
desarrollar el sentido de responsabilidad y solidaridad como base de un nuevo
orden nacional para garantizar la conservación, preservación y el mejoramiento
del ambiente.
Proporcionarle a las futuras
generaciones un planeta verdaderamente saludable, tanto en lo biológico, lo
psicológico y en lo sociocultural, requiere de una educación de calidad para
todos, lo que implica enfrentar desafíos que no pueden esperar para definir
nuevas tareas en las siguientes etapas del desarrollo social.
Afectaciones cada vez más
importantes a su propio hábitat y otras muchas calamidades globales identifican
esta era. Por tanto, hacia dónde se encamina la raza humana ?, hay sabiduría en
una civilización que se encamina hacia su propia destrucción y a la del medio
ambiente en que habita?
Estas reflexiones nos estimulan y
a la vez nos exigen, contribuir desde nuestra posición como profesionales de la
educación, responsabilizados con la formación y capacitación del personal
docente a brindar nuestro aporte desde la perspectiva del proceso de la
comunicación educativa.
Si tenemos en cuenta los
problemas que en la actualidad afectan la salud humana, los cuales no escapan a
la atención mundial, se hace necesario considerar que dichos problemas
constituyen punto de análisis y de valoración para garantizar la vida de las
personas en el planeta tierra. Para los educadores estos problemas no pueden
ser ajenos, es necesario, que sean abordados dentro del proceso docente
educativo, como requisitos y prioridades para así contribuir al desarrollo
integral, armónico y sostenible de las generaciones actuales y futuras.
1)
En los últimos años, términos como
sustentable, medio ambiente y ecológico se han convertido en palabras de moda
en los programas de entrevistas, anuncios y en los embalajes de muchos
producto. Pero: ¿qué significan en realidad?
Hay una gran cantidad
de términos que se han utilizado en tantos productos y prácticas diferentes,
que su significado está en peligro de perderse. Al entender el verdadero
alcance de las palabras más usadas, es más factible implementar prácticas que
conduzcan a una vida más saludable para el planeta y sus habitantes, desde los
más grandes hasta los más pequeños, es por ello que debemos contribuir al
fortalecimiento de conocimientos para garantizar un mejor entendimiento y crear una cultura ambiental que busque el
desarrollo sostenible del planeta.
2)
IMPORTANCIA
DE LA CULTURA Y LA SOCIEDAD EN LA EDUCACIÓN AMBIENTAL
Es una verdad manifiesta, para toda la
humanidad, el problema que viene padeciendo nuestro planeta. La crisis
ambiental, que cada día cobra mayor importancia, ha empezado hasta ahora a
tocar la conciencia de los más poderosos y a mostrarles que esto no da espera.
Si bien, gran parte de la solución al problema está en la voluntad de los
dirigentes políticos y económicos del mundo, no hay que dejar de lado la
importancia de que cada individuo empiece a tomar conciencia de su papel como
hombre terrestre y de lo que puede hacer para darle una mano a la tierra.
Es
en este contexto del hombre planetario, que el artículo "Diversidad
cultural, una experiencia colombiana" apunta al particular caso de tres
grupos indígenas colombianos que, en un diálogo de saberes con los
investigadores, deja ver inmediatamente su compromiso con el equilibro
sociedad-Naturaleza.
El
artículo empieza por caracterizar los grupos indígenas que hacen parte de la
investigación, es decir, Inga del Putumayo, Iku (Arhuacos) de la Sierra Nevada
de Santa Marta y Wayú de la Guajira. Grupos que se asemejan entre sí por el
arraigo que tienen en sus comunidades, las tradiciones, el respeto por la
naturaleza como madre protectora y proveedora, y la mística relación con ella a
través de los sabedores, aquellos reconocidos personajes en la comunidad que
adquieren el papel de puente en la relación individuo-sociedad-naturaleza
Es
ahora momento de entrar en lo conceptual, de ver cuál es esa perspectiva que se
debe tomar a la hora de tratar los temas ambientales y aquí, dirá la profesora
Olga, lo ambiental se vuelve un sistema complejo de relaciones, donde la
cultura y el ecosistema interactúan en una relación dialéctica ,que solo es
entendible desde esa perspectiva. Al respecto Valdés O. (2001) explica como “el
medio ambiente es un sistema complejo, íntegro y único que debe estar en pleno
equilibrio”; y Novo M. (1996) resalta que no puede dejarse de lado la
naturaleza sistémica del medio ambiente, de manera que “el enfoque sistémico se
impone así como un modelo interpretativo que permite comprender las
interdependencias que se dan en el mundo de lo vivo (donde)…la interdisciplina
se impone así como una exigencia que parte de la propia naturaleza compleja del
ambiente, de modo que nuestro trabajo tendrá mayor sentido y resultará más rico
en matices en la medida en que podamos realizarlo en el ámbito de la diversidad
que aportan las diferentes disciplinas.
En
este medio de diversidad cultural, las perspectivas definidas por la tradición
de cada comunidad indígena entran en juego con los conocimientos adquiridos en
la academia; se presenta la educación ambiental como estrategia para generar
los cambios sociales y culturales en pro del desarrollo integral. La profesora
Olga Bermúdez expone como la investigación realizada busca precisamente generar
estrategias educativas que tengan sus bases en el respeto a toda forma
viviente, el cambio cultural y la esperanza para las generaciones del futuro
venidero. Un cambio de mentalidad lo suficientemente fuerte para que occidente
aprenda y comprenda la importancia de integrar lo ambiental y lo social, para
que entienda que hombre, sociedad y naturaleza son conceptos enlazados y
articulados como un sistema complejo, y que solo entendiendo este contexto de
relaciones, se puede tener un buen punto de partida para la protección
ambiental.
Conocer
el origen, de donde se viene, reconocer la tierra y la naturaleza como madres
creadoras del individuo, es el camino correcto que lleva a tener conciencia del
carácter de hombre planetario que debe tener cada individuo. En este momento es
oportuno resumir a Novo M. (1996), para quien la educación ambiental debe apuntar
a cinco principios básicos:
1.
Equidad, basada en el principio de que «no existe mayor injusticia que tratar
como iguales a los desiguales».
2.
Transformaciones humanas y sociales, aplicadas al sistema mundial que “en su
conjunto, requiere, desde esta óptica, una orientación transformadora hacia un
nuevo paradigma interpretativo de las relaciones humanidad-naturaleza”.
3.
Interdependencia, considerando el planeta como un “ámbito de interdependencias
en el que todo lo que sucede en una parte repercute en la totalidad del
sistema“.
4.
Diversidad, “no sólo en el plano biológico, sino reconociendo también la
diversidad cultural como un elemento esencial de la «biodiversidad»”.
5.
Educación, una “educación ambientalmente informada, que contribuya al esclarecimiento
de la crisis desde la búsqueda de sus causas profundas”
A
manera de conclusión, y con el fin de dejar en el lector la inquietud
preponderante sobre el tejido que debe existir entre el individuo, la sociedad
y la naturaleza, el argumento de Valdés O. (2001) es el cierre perfecto, al
precisar que: “La educación ambiental como proceso educativo, no puede por sí
sola, lograr la protección del medio ambiente. La protección ecológica requiere
y necesita de una voluntad y acciones políticas, económicas y sociales; no es
posible la protección de los ecosistemas naturales, sociales, históricos y
culturales sin eliminar la pobreza y erradicar el hambre, sin garantizar la
educación, la cultura y la salud de la población, así como eliminar los
conflictos bélicos, el terrorismo de estado y otros problemas globales que
ocasionan tragedias de muertes y graves pérdidas que afectan la calidad de
vida. En muchos países y regiones, se concibe la protección ambiental, como un
proceso para la conservación solamente de los recursos naturales, y no se ha
logrado incorporar la conservación de los componentes históricos, culturales y
sociales, pero la atención y protección del hombre-principal integrante del
ambiente -, y su calidad de vida, no se incluye, en ocasiones, en la protección
ambiental.s una verdad manifiesta, para toda la humanidad, el problema que
viene padeciendo
nuestro planeta. La crisis ambiental, que cada día cobra mayor importancia, ha empezado hasta ahora a tocar la conciencia de los más poderosos y a mostrarles que esto no da espera. Si bien, gran parte de la solución al problema está en la voluntad de los dirigentes políticos y económicos del mundo, no hay que dejar de lado la importancia de que cada individuo empiece a tomar conciencia de su papel como hombre terrestre y de lo que puede hacer para darle una mano a la tierra.
Es en este contexto del hombre planetario, que el artículo "Diversidad cultural, una experiencia colombiana" apunta al particular caso de tres grupos indígenas colombianos que, en un diálogo de saberes con los investigadores, deja ver inmediatamente su compromiso con el equilibro sociedad-Naturaleza.
El artículo empieza por caracterizar los grupos indígenas que hacen parte de la investigación, es decir, Inga del Putumayo, Iku (Arhuacos) de la Sierra Nevada de Santa Marta y Wayú de la Guajira. Grupos que se asemejan entre sí por el arraigo que tienen en sus comunidades, las tradiciones, el respeto por la naturaleza como madre protectora y proveedora, y la mística relación con ella a través de los sabedores, aquellos reconocidos personajes en la comunidad que adquieren el papel de puente en la relación individuo-sociedad-naturaleza.
Es ahora momento de entrar en lo conceptual, de ver cuál es esa perspectiva que se debe tomar a la hora de tratar los temas ambientales y aquí, dirá la profesora Olga, lo ambiental se vuelve un sistema complejo de relaciones, donde la cultura y el ecosistema interactúan en una relación dialéctica ,que solo es entendible desde esa perspectiva. Al respecto Valdés O. (2001) explica como “el medio ambiente es un sistema complejo, íntegro y único que debe estar en pleno equilibrio”; y Novo M. (1996) resalta que no puede dejarse de lado la naturaleza sistémica del medio ambiente, de manera que “el enfoque sistémico se impone así como un modelo interpretativo que permite comprender las interdependencias que se dan en el mundo de lo vivo (donde)…la interdisciplina se impone así como una exigencia que parte de la propia naturaleza compleja del ambiente, de modo que nuestro trabajo tendrá mayor sentido y resultará más rico en matices en la medida en que podamos realizarlo en el ámbito de la diversidad que aportan las diferentes disciplinas.
En este medio de diversidad cultural, las perspectivas definidas por la tradición de cada comunidad indígena entran en juego con los conocimientos adquiridos en la academia; se presenta la educación ambiental como estrategia para generar los cambios sociales y culturales en pro del desarrollo integral. La profesora Olga Bermúdez expone como la investigación realizada busca precisamente generar estrategias educativas que tengan sus bases en el respeto a toda forma viviente, el cambio cultural y la esperanza para las generaciones del futuro venidero. Un cambio de mentalidad lo suficientemente fuerte para que occidente aprenda y comprenda la importancia de integrar lo ambiental y lo social, para que entienda que hombre, sociedad y naturaleza son conceptos enlazados y articulados como un sistema complejo, y que solo entendiendo este contexto de relaciones, se puede tener un buen punto de partida para la protección ambiental.
Conocer el origen, de donde se viene, reconocer la tierra y la naturaleza como madres creadoras del individuo, es el camino correcto que lleva a tener conciencia del carácter de hombre planetario que debe tener cada individuo. En este momento es oportuno resumir a Novo M. (1996), para quien la educación ambiental debe apuntar a cinco principios básicos:
1. Equidad, basada en el principio de que «no existe mayor injusticia que tratar como iguales a los desiguales».
2. Transformaciones humanas y sociales, aplicadas al sistema mundial que “en su
conjunto, requiere, desde esta óptica, una orientación transformadora hacia un
nuevo paradigma interpretativo de las relaciones humanidad-naturaleza”.
3. Interdependencia, considerando el planeta como un “ámbito de interdependencias
en el que todo lo que sucede en una parte repercute en la totalidad del sistema“.
4. Diversidad, “no sólo en el plano biológico, sino reconociendo también la diversidad cultural como un elemento esencial de la «biodiversidad»”.
5. Educación, una “educación ambientalmente informada, que contribuya al
esclarecimiento de la crisis desde la búsqueda de sus causas profundas”.
A manera de conclusión, y con el fin de dejar en el lector la inquietud preponderante sobre el tejido que debe existir entre el individuo, la sociedad y la naturaleza, el argumento de Valdés O. (2001) es el cierre perfecto, al precisar que: “La educación ambiental como proceso educativo, no puede por sí sola, lograr la protección del medio ambiente. La protección ecológica requiere y necesita de una voluntad y acciones políticas, económicas y sociales; no es posible la protección de los ecosistemas naturales, sociales, históricos y culturales sin eliminar la pobreza y erradicar el hambre, sin garantizar la educación, la cultura y la salud de la población, así como eliminar los conflictos bélicos, el terrorismo de estado y otros problemas globales que ocasionan tragedias de muertes y graves pérdidas que afectan la calidad de vida. En muchos países y regiones, se concibe la protección ambiental, como un proceso para la conservación solamente de los recursos naturales, y no se ha logrado incorporar la conservación de los componentes históricos, culturales y sociales, pero la atención y protección del hombre-principal integrante del ambiente -, y su calidad de vida, no se incluye, en ocasiones, en la protección ambiental.
nuestro planeta. La crisis ambiental, que cada día cobra mayor importancia, ha empezado hasta ahora a tocar la conciencia de los más poderosos y a mostrarles que esto no da espera. Si bien, gran parte de la solución al problema está en la voluntad de los dirigentes políticos y económicos del mundo, no hay que dejar de lado la importancia de que cada individuo empiece a tomar conciencia de su papel como hombre terrestre y de lo que puede hacer para darle una mano a la tierra.
Es en este contexto del hombre planetario, que el artículo "Diversidad cultural, una experiencia colombiana" apunta al particular caso de tres grupos indígenas colombianos que, en un diálogo de saberes con los investigadores, deja ver inmediatamente su compromiso con el equilibro sociedad-Naturaleza.
El artículo empieza por caracterizar los grupos indígenas que hacen parte de la investigación, es decir, Inga del Putumayo, Iku (Arhuacos) de la Sierra Nevada de Santa Marta y Wayú de la Guajira. Grupos que se asemejan entre sí por el arraigo que tienen en sus comunidades, las tradiciones, el respeto por la naturaleza como madre protectora y proveedora, y la mística relación con ella a través de los sabedores, aquellos reconocidos personajes en la comunidad que adquieren el papel de puente en la relación individuo-sociedad-naturaleza.
Es ahora momento de entrar en lo conceptual, de ver cuál es esa perspectiva que se debe tomar a la hora de tratar los temas ambientales y aquí, dirá la profesora Olga, lo ambiental se vuelve un sistema complejo de relaciones, donde la cultura y el ecosistema interactúan en una relación dialéctica ,que solo es entendible desde esa perspectiva. Al respecto Valdés O. (2001) explica como “el medio ambiente es un sistema complejo, íntegro y único que debe estar en pleno equilibrio”; y Novo M. (1996) resalta que no puede dejarse de lado la naturaleza sistémica del medio ambiente, de manera que “el enfoque sistémico se impone así como un modelo interpretativo que permite comprender las interdependencias que se dan en el mundo de lo vivo (donde)…la interdisciplina se impone así como una exigencia que parte de la propia naturaleza compleja del ambiente, de modo que nuestro trabajo tendrá mayor sentido y resultará más rico en matices en la medida en que podamos realizarlo en el ámbito de la diversidad que aportan las diferentes disciplinas.
En este medio de diversidad cultural, las perspectivas definidas por la tradición de cada comunidad indígena entran en juego con los conocimientos adquiridos en la academia; se presenta la educación ambiental como estrategia para generar los cambios sociales y culturales en pro del desarrollo integral. La profesora Olga Bermúdez expone como la investigación realizada busca precisamente generar estrategias educativas que tengan sus bases en el respeto a toda forma viviente, el cambio cultural y la esperanza para las generaciones del futuro venidero. Un cambio de mentalidad lo suficientemente fuerte para que occidente aprenda y comprenda la importancia de integrar lo ambiental y lo social, para que entienda que hombre, sociedad y naturaleza son conceptos enlazados y articulados como un sistema complejo, y que solo entendiendo este contexto de relaciones, se puede tener un buen punto de partida para la protección ambiental.
Conocer el origen, de donde se viene, reconocer la tierra y la naturaleza como madres creadoras del individuo, es el camino correcto que lleva a tener conciencia del carácter de hombre planetario que debe tener cada individuo. En este momento es oportuno resumir a Novo M. (1996), para quien la educación ambiental debe apuntar a cinco principios básicos:
1. Equidad, basada en el principio de que «no existe mayor injusticia que tratar como iguales a los desiguales».
2. Transformaciones humanas y sociales, aplicadas al sistema mundial que “en su
conjunto, requiere, desde esta óptica, una orientación transformadora hacia un
nuevo paradigma interpretativo de las relaciones humanidad-naturaleza”.
3. Interdependencia, considerando el planeta como un “ámbito de interdependencias
en el que todo lo que sucede en una parte repercute en la totalidad del sistema“.
4. Diversidad, “no sólo en el plano biológico, sino reconociendo también la diversidad cultural como un elemento esencial de la «biodiversidad»”.
5. Educación, una “educación ambientalmente informada, que contribuya al
esclarecimiento de la crisis desde la búsqueda de sus causas profundas”.
A manera de conclusión, y con el fin de dejar en el lector la inquietud preponderante sobre el tejido que debe existir entre el individuo, la sociedad y la naturaleza, el argumento de Valdés O. (2001) es el cierre perfecto, al precisar que: “La educación ambiental como proceso educativo, no puede por sí sola, lograr la protección del medio ambiente. La protección ecológica requiere y necesita de una voluntad y acciones políticas, económicas y sociales; no es posible la protección de los ecosistemas naturales, sociales, históricos y culturales sin eliminar la pobreza y erradicar el hambre, sin garantizar la educación, la cultura y la salud de la población, así como eliminar los conflictos bélicos, el terrorismo de estado y otros problemas globales que ocasionan tragedias de muertes y graves pérdidas que afectan la calidad de vida. En muchos países y regiones, se concibe la protección ambiental, como un proceso para la conservación solamente de los recursos naturales, y no se ha logrado incorporar la conservación de los componentes históricos, culturales y sociales, pero la atención y protección del hombre-principal integrante del ambiente -, y su calidad de vida, no se incluye, en ocasiones, en la protección ambiental.
2) El
crecimiento demográfico se ha venido incrementando con el transcurrir del
tiempo al mismo tiempo que los recursos naturales se han venido
desgastando, de igual manera la
población humana ha generado conocimientos para garantizar la calidad de
vida, para lo cual se han logrado
grandes avances científicos en el campo de la salud y la tecnología, pero a su
vez estos han generado grandes problemas sociales, ambientales, y económicos.
SOCIAL:
En la parte social el crecimiento demográfico ha provocado un auge migratorio
por la sobrepoblación lo cual genera enfermedades por la falta de cobertura y
acceso a los servicios públicos, y la falta de alimentos produce pandemias y
enfermedades gastrointestinales que provocan un colapso social.
AMBIENTAL:
A mayor población mayor gasto de los recursos naturales y las necesidades
básicas sumadas con la falta de recursos económicos hacen que se produzca una
explotación indiscriminada de los recursos naturales además un gasto mayor de
los recursos sin que sigan su recuperación natural.
Dependiendo
de su grado de desarrollo se ve más afectada la población debido a que los
países industrializados son quienes generan una mayor huella ecológica y
quienes consumen mayores recursos naturales sin contribuir a la
reestructuración del medio ambiente.
SESIÓN 3
1)
La Explosión Demográfica es el incremento rápido y
dramático de la población mundial. ¡ En las últimas cuatro décadas la población
mundial ha aumentado desde los 2500 millones hasta los 6000 millones de
personas . ! ¡ Cada año se pueden sumar 95 millones de personas a la población
mundial. !
La causas
de la explosión demográfica son múltiples:
- Disminución de la
mortalidad, que es causada por los avances médicos, tecnológicos y económicos,
que causaron la desaparición de las epidemias.
- Las altas tasas de la natalidad.
- EL efecto acumulativo que cada año se agrega una cantidad de personas.
- El aumento de la población joven que da lugar al mayor número de nacimientos.
- Las altas tasas de la natalidad.
- EL efecto acumulativo que cada año se agrega una cantidad de personas.
- El aumento de la población joven que da lugar al mayor número de nacimientos.
- Hay una necesidad de proporcionar alimentos a una población en constante
crecimiento.
Por el alto número de nacimientos, el menor número de defunciones y el
crecimiento de tecnologías y del bienestar en los países tanto ricos como
pobres, tambien el gran número de movimientos migratorios hay mayor demanda de
recursos y materias primas.
Para que en el futuro haya suficientes recurso para satisfacer las
necesidades básicas el ser humano tiene que ser consciente que en la tierra
solo hay una cantidad limitada.
Con
relación a ello, en la actualidad hay cerca de seis mil quinientos millones de
personas sobre la Tierra y cada año se pueden sumar 95 millones más. Se calcula
que para el año 2050 habrá entre 9.000 y 11.200 millones de personas en el
mundo. Alarmante esta realidad. Eso genera que si en una región se dificulta
obtener alimentos y agua, sufren por igual todos sus habitantes. Asimismo, los
hechos demuestran que dar de comer a tantas bocas está provocando un fuerte
deterioro del medio ambiente y que deja especial huella en los países en vías
de desarrollo. Allí la pérdida de los bosques y especies, la contaminación de
lagos, ríos y océanos, la acumulación de gases invernadero y destrucción de la
capa de ozono preservadora de la vida terrestre, estos deterioros ambientales
son consecuencias derivadas de la política llevada a cabo por algunos
gobiernos. En ese sentido, la pobreza les ha conducido a una sobreexplotación
de los recursos naturales en un intento fallido por pagar su deuda externa
acumulada durante largos períodos de tiempo. Al final, los más pobres terminan
vendiendo o alquilando sus mejores tierras a los poseedores de fortunas por no
poder atenderlas y ellos se han tenido que ir a los bosques, a degradar suelos
para poder alimentar a sus familias. Nos encontramos ante una espiral
descendente donde la pobreza contribuye directamente a un crecimiento de
población y con ello el incremento de la delincuencia. Se necesitan hijos para
trabajar en el campo, llevar dinero a casa y asegurar en cierta forma el
sustento en la vejez.
SESIÓN 4
Es importante tener en cuenta aspectos que generen
conocimientos en cuanto a la cultura ambiental que debe adoptar el ser humano
para poder sobrevivir en armonía con el medio ambiente, crear conciencia del
daño ecológico que le causamos al medio ambiente y poder plantear alternativas
de solución para mitigar el daño ecológico que se le causa al planeta.
Si bien es cierto que solo los medios de
comunicación nos brindan información de la huella ecológica que algunos países
industrializados le están dejando al planeta, no creemos que nos compete
directamente actuar en pro de buscar alternativas de solución pero es allí
donde se debe trabajar para crear una conciencia personal que busque unificar
criterios que ayuden a solucionar un problema macro.
La pregunta es qué tipo de educación y formación
incentivaron nuestros padres en nosotros y a que costumbres ancestrales estamos
arraigados nosotros como ciudadanos
En la escuela, la educación ambiental
para el desarrollo sostenible promueve una dinámica a partir de proyectos, en
los que la participación y la gestión permiten a los alumnos desarrollar
conocimientos, valores y actitudes acordes con las necesidades de su comunidad.
La inclusión de la dimensión ambiental en el PEI, mediante los Proyectos
Ambientales Escolares (PRAE), da la posibilidad de integrar las diversas áreas
del conocimiento, disciplinas y saberes para la solución de problemas de manera
interdisciplinar, y propicia la formación en el conocimiento y comprensión de
la ciencia, la técnica y la tecnología, desde un marco social.
El papel del maestro consiste en
acompañar a los alumnos en sus procesos de construcción del conocimiento, de
reconocimiento de sí mismos, de los demás y de su entorno, para la apropiación
de saberes significativos, natural, social y culturalmente, y para la toma de
decisiones; igualmente, apoyar a la comunidad en la comprensión de la
problemática ambiental y toma consciente y responsable de decisiones para el
manejo sostenible del ambiente.
Esto requiere docentes, directivos
docentes, orientadores y alumnos, dispuestos a un trabajo que ponga en juego
conocimientos, saberes y, en general, dispositivos académicos, administrativos
y financieros para consolidar equipos interdisciplinarios de gestión del
conocimiento. Para esto, la institución debe entrar en contacto con
especialistas en la problemática ambiental y educativa (institutos de
investigación, universidades, etc.), y sobrepasar la idea de una institución
centrada exclusivamente en el trabajo de aula, para proyectarse hacia el
trabajo de campo y la investigación, tanto en las áreas específicas de
formación de sus docentes como en la gestión intra e interinstitucional.
En ese constante entrar y salir de la
escuela para el reconocimiento del fenómeno a través de la observación, la
recolección de información y el intercambio de experiencias con la comunidad,
el aula de clase recobra su importancia como lugar de discusión donde se
confrontan ideas y opiniones y se enriquece la argumentación por medio de
conferencias, lecturas, revisión de documentos, etc., que llevarán a plantear
alternativas desde la perspectiva de la escuela.
Si, por ejemplo, el problema de la
erosión se trabaja en los primeros niveles de escolaridad, es necesario
identificarlo, hacer un diagnóstico y contextualizarlo con los elementos
concretos de la realidad del alumno, cómo afecta su espacio, su familia, su barrio
y sus relaciones más próximas, haciendo referencia permanente a un contexto más
amplio, como puede ser la zona en donde se encuentra su barrio, la vereda, el
municipio. Es decir, trabajar los referentes mediatos e inmediatos del tema,
que aluden a los elementos más generales del problema y a la realidad más
próxima de los alumnos, buscando la comprensión de la realidad local y global.
De este modo, los PRAE permiten a los alumnos, maestros y demás participantes
ver los logros a corto plazo, reconocer dificultades y obstáculos y difundir la
experiencia.
Por otra parte, los PRAE contribuyen de
manera importante en los Planes de Mejoramiento, desde su enfoque de evaluación
formativa permanente (ver recuadro PRAE y Planes de Mejoramiento). Ésta mira
productos y procesos y verifica para confirmar las necesidades y orientaciones
de los ajustes; permite que los alumnos, docentes, directivos docentes y otros
actores asociados al proyecto se formen en la evaluación, puedan autoevaluarse
y evaluar a los otros. La sistematización y evaluación ubican aspectos
importantes para el ajuste permanente a la gestión académica, la gestión
directiva y la gestión de convivencia y comunitaria de las instituciones
educativas
en las cuales están insertos los PRAE.
en las cuales están insertos los PRAE.
Desde un planteamiento ético, centrado
en el saber comprender, identificar, conocer y entender fenómenos; el saber
hacer aplicar, adaptar, imaginar, diseñar actividades experimentales, resolver
tareas, trabajar con otros y en entornos diversos y el saber ser directamente relacionado
con lo ético, lo holístico y la creatividad, el sentido de planificación,
compromiso, responsabilidad y solidaridad, los PRAE contribuyen a la formación
de ciudadanos reflexivos, críticos, solidarios, tolerantes y autónomos, quienes
reconocen que no es posible responder de manera individual a la problemática
ambiental, y que todos los sistemas naturales y grupos humanos del planeta son
interdependientes. Con los PRAE se propone el desarrollo de valores y actitudes
que redundan en la formación de un individuo con conocimientos útiles para la
vida, seguro de su razonamiento, dispuesto a comprender y con capacidad de
aprender, participativo, actuante e interactuante, respetuoso de sí mismo, de
los otros y de todas las formas de vida, autogestionario y con habilidades para
intervenir activa y conscientemente en el desarrollo de su comunidad. Además,
promueven el desarrollo de competencias que propician un mundo habitable y que
coadyuvan a la formación de seres humanos capaces de tomar decisiones responsables
sobre la gestión ambiental, respetuosos de sus realidades locales y globales
(ver Recuadro Los PRAE construyen país).
La educación ambiental y los PRAE
integran los diversos conocimientos y saberes (ver Recuadro El sentido de la
transversalidad), con el fin de desarrollar competencias para la vida. Esto
implica reorientar las prácticas pedagógicas hacia aprendizajes significativos
con miras a la transformación de las situaciones locales, regionales y
nacionales a favor del ambiente.



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